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¿Qué es la terapia? ¿Qué es terapéutico?

Cuando los medios promocionan trabajos como Echolilia se tiende a enfatizar la parte “terapéutica”: el acercamiento, en este caso, de un padre (Timothy, fotógrafo) al autismo diagnosticado de su hijo Elijah (diagnóstico que el propio Archibald pone en duda, a menos en la rigurosidad de la nominación). Pero quizá es una forma de perderse en lo moral, en una especie de alivio porque alguien ha alcanzado algo que el resto no puede. El impacto emocional de las historias de superación, ese lugar común donde van a parar tantos y tantos proyectos que, en realidad, perseguían objetivos más profundos y personales que lo que el espectador recibe de ellos. Quizá, si nos dejamos llevar por el trazo emocional, nos estamos perdiendo un porcentaje fundamental del valor de autenticidad de este proyecto. De manera que la propuesta es entender la terapia (en concreto del “otro”, si hablamos de proyectos a los que asistimos como espectadores) como algo más que un resultado del que estar complacido por simpatía.

Así que, en ese sentido, digamos que todo esfuerzo por establecer comunicación con el otro se trata de arte y, de alguna manera, en relación a un malestar podría establecerse como terapia. Por tanto, sí, hablemos de terapia y arte, pero porque estamos ante un despliegue hermosísimo de un acompañamiento mutuo, de una verdadera pareja artística que utiliza las herramientas para comprender (¿acaso no comprender no es ya un malestar en muchas ocasiones?), regalando al ojeador el espectáculo de sus dinámicas fotográficas.

Comenta el propio Archibald que las imágenes del proyecto son una colaboración con su hijo y que, por tanto, se trata de un reportaje sobre una relación, su relación. Las decisiones se toman en conjunto, las elecciones, los resultados. La realidad se conforma en una nueva narrativa (no en vano, el lema del proyecto es “Sometimes I wonder”) que permite nuevas posiciones en relación al eco de algunas acciones cotidianas, apropiaciones de la identidad, de los objetos, una suerte de puntos de encuentro con aquello que, en ocasiones, es tangencial e incomprensible para ambas partes. Se juega, pues, detener el instante de la repetición para poder asimilarlo. En un mundo-arteria de movimiento incesante, la fotografía vuelve a demostrar su capacidad de reclamar el espacio y el tiempo.

Echolilia, por tanto, es un ejemplo de lo que podría ser un movimiento multiversal de pareceres, una ramificación tras otra de distintas entradas perceptuales: consideraciones sobre la misma vida que parten de diferente posición (¿acaso no siempre lo hacen?) y se encuentran a través del ojo túnel-espectador de la fotografía.

Video presentación de los autores, aquí

Página web oficial, aquí

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Marina-Abramovic

1. De padres militares, héroes de la Yugoslavia de Tito. Frente a esa herencia del fetiche frente a la carne, Marina expone su mejor arma: su cuerpo. Elige la performance como disciplina principal.

2. Una retrospectiva sobre su obra debe ir más allá, ella quiere forzar la máquina. Demostrar que el tiempo del arte es irreal. Simbólico.

3. Aplica la marcialidad de su herencia en su desarrollo artístico. Se coloca en una prueba de resistencia física, donde el drenaje es emocional para el espectador. En realidad, en la performance real, siempre lo es.

4. ¿Es toda expresión arte? ¿Todo arte es expresivo? ¿Cuántas veces se escucha esa pregunta?

Es el último día, la situación es la siguiente: la artista se encuentra realizando la performance que da título al documental, una titánica empresa que consiste en sentarse durante toda la jornada en una silla con una mesa (aunque la mesa se retira en la última etapa de la exposición) sin ausentarse, dispuesta durante tres meses a mirar en silencio a toda persona que se siente frente a ella. El tiempo lo decide la propia persona, aunque con restricciones acerca de no tocar, no hacer movimientos extraños, etc. Por su parte, el compromiso de Marina consiste en no levantarse durante toda la jornada, sin comer, sin ir al servicio. Todos serán atendidos hasta el horario de cierre.

Las personas van pasando, como los días. La voz se corre, los que aún no sabían de la experiencia, van oyendo. Los que la han vivido, tan simple, tan emotiva y conmovedora, repiten o esparcen la palabra al resto de los visitantes. Así que, cuando quedan pocos días, las colas para poder asistir se endurecen. La seguridad ha de incrementarse.

Hay una chica, una performer, como ella se denomina. Comenta que, precisamente, esta exhibición es la que hizo que se interesara por esta disciplina artística y que, de alguna manera, estar haciendo cola y asistiendo ya es en sí una performance.

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Así que decide que, cuando le toque salir frente a Abramović, se desnudará. Decide hacer una performance dentro de la performance. Y ahí es donde se rompe el juego. No puede haber arte en su expresión, ya que sólo es una eyaculación de sentimientos sin una guía, sin un contrato con el espectador ni con su propio compromiso interior. Ha hecho esfuerzos, pero son en un plano tan realista (hacer cola, dedicar su tiempo), que no ha podido acceder a una creación verdadera, a algo verdaderamente real y simbólico. Es decir, no hay arte, porque no hay creación, sólo expresión.

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5. No toda expresión es Arte. Menos mal.

6. El arte, para que suceda, se despliega en torno a una serie de reglas, aunque sólo sea para romperlas, pero siempre está referido a ellas. Así, la principal regla de la performance es su compromiso con la realidad, su objetivo, explícito o implícito. Su aura poética como combinación de símbolos en complot, simpatía o aversión con el espectador. Es un arte del cuerpo hacia la modificación. La palabra es movimiento, pero el movimiento debe llevar ruptura con el simbólico del espectador.

7. El espectador no es artista por el mero hecho de interaccionar con la obra. De igual manera, cabría decir que cada vez somos menos espectadores, acercándonos más hacia la mera observación de la imagen. ¿Dónde nos lleva esa pereza?

8. ¿Hay arte en la performance de Marina Abramovic? No hay más que observar la rigurosidad de la ejecución, el efecto que produce. El universo que modifica. Las reglas en que se forma. Está en el sitio que proporciona la posiblidad para que lo sea, se desarrolla de la manera idónea.

9. ¿Es una diva? Sí. Desea ser observada. Pero es su elección. Lo ha estado eligiendo toda su vida. Podría haber sido militar, mujer de otro, cuerpo sometido. Decidió mostrarlo, regalarlo. Luchar por medio del arte, día a día. Sostenerse a través de él.

10. El silencio. El tiempo. El cuerpo. La obstinación. El esfuerzo. Todo es una cuestión de elecciones.

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Ficha del documental

Fragmento de la película con el último día de la perfomance