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12-29-2011 Following the hearse to Jen's burial

Alejarse de los tópicos sobre el Arte es entenderlo, con mayúsculas. Frente a la pregunta de qué es eso tan escurridizo del Arte, no hay más que remitirse a las pruebas: es aquello que el ser humano es capaz de hacer, que conmueve los cimientos de una concepción propia de la realidad, realizando la capacidad de albergar en su seno -en el interior de lo producido- lo oculto, lo oscuro, lo insostenible. Es la telaraña de Spiderman. Los tentáculos del Dr. Octopus. Las garras de Lobezno. El Arte es, sin duda, un arma personal y absolutamente transferible hacia un otro y el yo mismo que es nuestro propio Otro (ese del que se sabe, pero nada se sabe), esta es su razón de existir.

Así que, como comentaba, a las pruebas me remito. El proyecto que se presenta en esta entrada del blog no necesita de más palabras. La evidencia de las posibilidades del arte, en este caso, la fotografía, como herramienta de construcción y flujo capacitor de contingencia, como dotación de control de lo insostenible, es diáfana, luminosa. La producción conmueve por su sinceridad, por la luz de la constatación de un esfuerzo en contra de una corriente insoportable. Este resultado nos brinda algo que no todas las personas podrán decir de sus obras: una asunción narrativa, una deconstrucción de la adversidad que deviene en respeto, sea cual sea la matriz en la que la realidad continúa sucediendo.

Más allá de la moral, en brazos de la definición más hermosa de la ética que se pueda plantear, la de la responsabilidad, el magnífico trabajo personal y homenaje a otro ser humano, a una relación, a una concepción determinada del amor y el acompañamiento. El proyecto pre y postmortem del fotógrafo Angelo Merendino.

Una historia de Arte.

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Fuente oficial, página del proyecto, aquí. Facebook, aquí.

Visto aquí (gracias a Furiamag por el enlace)

 

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1. La capacidad de dos seres humanos de convertirse en artefacto, imbricado, a través de los años, los hilos y las cuerdas.

2. La presencia inevitable del vacío, sus ojos en tus ojos. La incapacidad de base de acceder al significado que el otro deposita en el instante, a través del pensamiento, esa dificultad bañada en las lagunas de la enfermedad. Ese eco que distorsiona el paso de los días.

3. Hay algo en ti oscuro, hay algo en ti que se manifiesta con nuestra enfermedad, degeneración de los dos, acompañamiento solemne de los parajes congelados, los libros, las estancias, la música que atraviesa con sus puntadas de hilo cada ausencia. Pero sólo digo que es oscuro porque estaba dentro de nuestro cuerpo. Porque está desvelado y revelado en un interminable baile, un traje que ahora tiene rotos por donde escapa el relleno. Esa oscuridad no sabe de moral. Es impenetrable.

4. La dificultad de entenderse separada, hija pródiga, bálsamo de rectitud que habéis cultivado durante años. Ahora no sabe dónde está la voz del amo. Ahora no entiende de retiradas. Ella quiere saber. Quizá tiene derecho. Es un moldeado que grita a los responsables del lacado de su artesanía.

5. ¿Cuántas veces pensaste en cómo acabaría esto? ¿Cuántas veces imaginando los finales? Es que quizá no acaba nunca. Es que si no se ha entregado una parte de lo que está oculto, ahora no va a poder salir, porque la entrada a la cueva está llena de piedras. Un alud. Una retirada de la naturaleza sin intención, mero movimiento. No hay un plan secreto en nada de esto. Pero sucede.

Captura de pantalla 2013-03-29 a las 11.42.25

6. Rescatemos al amor de las manos inexpertas. Porque quizá no puedes, ahora ya lo sabes, depositar la asunción del vínculo en un tercero mercenario. Porque jamás sabrá de qué va esta historia. Las enfermeras, la hija, el portero, el admirador. Nadie huele más que los rastros. Tú sabes cómo se ha construido el camino, a lo largo de estos años.

7. Ella está en ese sitio incognoscible. Pero ella es, transformada de nuevo. El artefacto continúa con los dos, sólo que las decisiones ejecutivas están en uno de los lados.

8. Lo que se ama es aquello que se intenta asfixiar. A través de la enumeración de los planos que limitan el movimiento, aquellos que nos miran, la respuesta está, por fin, limitada a lo que está a punto de suceder. Lo que se ama es aquello que no se soporta, porque se reconoce, finalmente, que no es propio.

9. El pájaro merece ser asediado. Reconciliado en tus brazos, ahora que vamos a perdernos. Elegir un bondadoso portador de nuevas. Un toque especial para el animal que debe heredar mis últimos pensamientos y mi incapacidad de roce. Eso dice él.

10. Extracción final de un universal: la proximidad de la muerte nos convoca en planos cercanos a la verdadera libertad. La forma real de la desaparición vertebra un nuevo recorrido para aquel que queda. El otro, se transforma. Pero nunca desaparece.

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Alrededor de la ciudad, agujero límite, la responsabilidad de los actos mira hacia una diagonal implícita en el altivo timbre de la cabeza del caballo.

El fantasma, su albedo, gotea sobre el brazo, en alarde del humano que desde el gesto clama por su agonía, pero que finalmente se limita a señalar el camino: luminaria de niebla. El trote. El olor. El aullido.

Extrusión de los alientos del silicio de esta edad. La jaula como muchedumbre. La duda como carne.

Que es cúmulo en este nido de nubes, óxido y miasmas.

Hay que mirar dentro del pozo. La muerte parió la madriguera. Impelidos a actuar en legítima defensa.

Las armas éramos nosotros, la humanidad y sus cuatro vientos. No hay puertas en esta ciudad porque nada se puede esconder. Viene el hambre, berreando.

Seremos, pues, la empalizada.

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